Mi edificio tiene una de las cosas más molonas que puede haber en un edificio. Os preguntaréis qué es, claro. No os preocupéis, que no he venido a crear expectación para que luego no pase nada, eso ya lo hacen en películas como Paranormal Activity. No os voy a dejar con la intriga. Lo que tiene mi edificio es...

... una puerta! Pero una puerta molona. Tiene su maneta para abrir, sus barrotes y su cristal para que desde dentro se vea la calle. Y en el cristal está lo interesante de la puerta. Es un cristal espejo, como los que aparecen en las películas policíacas cuando están en la sala de interrogatorios. Este tipo de cristal da pie a situaciones muy divertidas.

No sé qué tienen los espejos que atraen nuestras miradas como la miel a las moscas. Pero es pasar por delante de uno y nos transformamos en Narcisos - unos con más belleza que otros - que admiran su imagen como en agua cristalina y la retocan de los modos más variados.

En mi experiencia como moradora de postigo habitual - cosas de la gente con pareja, que pasan en esos lugares un tiempo extenso - he visto todo tipo de especímenes a través del cristal que llamaremos veopafuera-túnopadentro. Haré un pequeño repaso:

- Transeúntes que pasan sin más: sí, esta gente no aporta mucho a este post. No miran  alrededor y se limitan a pasar, con mayor o menor prisa, por delante de la puerta del edificio. Gente aburrida para los observadores a través del veopafuera-túnopadentro.

- Los reojillos: es el tipo más normal de persona que pasa por delante de mi puerta. Lo de normal viene porque, según la campana de Gauss, es lo que más veces se repite. Es más, yo misma lo hago cuando paso por lugares donde mi bello rostro se refleja: miro mi propia imagen de reojo, sin pararme siquiera, y si veo algo fuera de su sitio, lo coloco disimuladamente con un movimiento rápido e imperceptible, al más puro estilo ninja.

- Los notengonadamejorquehacer: estas personas son las más divertidas de todos los grupos. De hecho, esta mañana he tenido la suerte de disfrutar de la función de uno frente al veopafuera-túnopadentro. En esta ocasión, un hombre de unos 40 años, gafas de sol y pinta de chulo se ha parado frente a la puerta y ha empezado a mirarse, remirarse y creo que a autofelarse con la mirada. Sus gafas de sol no ocultaban que estaba mirándose en el veopafuera-túnopadentro, ya que es eso o que estaba mirando el buzón de la publicidad. Tras aprenderse cada grano de su cara, se ha murmurado algo a sí mismo - o al duende de su hombro - y ha hecho el típico gesto con el dedo de "me estoy limpiando la babilla" o de "mira como molo, yo también bebo Martini". Cuando por fin se ha marchado, no he podido evitar estallar en una risa nerviosa e incontrolable que casi hace que muera por ahogamiento.

Lo que más me gusta de los notengonadamejorquehacer es que llega un momento en el que, mientras los estás observando, se aparece el Homer malo en tu hombro y te susurra "abre la puerta y haz que se muera de la vergüenza". Y reconozco que alguna vez he hecho caso de esa sugerencia y la cara de la gente que se cree de repente sorprendida en plena faena de autocontemplación es una de las cosas que más gracia me hacen del mundo. Llamadme cruel si queréis.

Entre los notengonadamejorquehacer me he encontrado gente de todas las edades haciendo las cosas más variopintas. Entre las que ahora se me ocurren: adolescentes retocándose el maquillaje, canis peinándose durante más de cinco minutos y fumando porros, chicas que se dan las últimas pinceladas antes de ponerse en una esquina...

En fin, estas son algunos de los tipos de personas que han posado frente al veopafuera-túnopadentro. ¿Y tú de qué eres?

Fuente:  http://theoriginofchaos.blogspot.com/2011/11/cosas-molonas-de-mi-edificio.html#more