Poesía perdida en cada paso de zebra.
Lluvia en los zapatos y en mi mente desorden,
hay días en los que aunque no llueva,
te encuentras los cristales empañados,
y nada se ve nítido.
Sin embargo los impulsos
de querer saltar por la ventana, no cesan.
Y tu suicidio cotidiano se asoma entre las rejas
observando lo que hay fuera.
Sentimientos mezclados entre bancos, farolas y papeleras.
Y entre tanto algún pasajero infeliz en coche,
falto de amor y esperanza, que espitoso le grita al de alante
que para por no atropellar al típico gato rebelde que pasa en rojo
Odio y tristeza camuflada en los ojos
de lxs enfermxs que esperan a cada uno de los lados de la acera
esperando a que se ponga en verde, mientras sueñan con poder volar
y desafiar el tiempo y el espacio.
Mantener la vista al frente, respirar algo más que contaminación
y marchar con ganas, a establecer tus sueños y realidades,
en cualquier árbol para que un día vuelen,
y dejen de ser lo que muchxs creen como utopías.
En mi opinión, en forma de metáfora describo a la sociedad. Los humanos somos trabajadores de esta fábrica de idiotas, que es el mundo. Trabajamos para alguien, que desde que se creó el humano ha dictado lo que tienes que hacer, como tienes que actuar, cual es tu función en este mundo, etc... Por mucho que intentemos salir de esta fabrica nunca podremos, porque siempre vas a tener que hacer algo que esta establecido, a mi parecer esto es el ser humano:
-Somos seres estúpidos sin pensamiento propio, forjados en una sociedad inhumana artificial y decadente. Nuestros valores más preciados se van perdiendo: el amor, la amistad, el respeto, el ayudar a los demás, etc... Y en consecuencia de estos valores perdidos se crea marginación, machismo, violencia, etc... Decidimos cada 4 años para que supuestamente cambien nuestra vida, para que seamos más felices y nos cieguen más en su falsa democracia. Desperdiciamos 8 horas de cada día para poder levantar un país al que odiamos, un país que nos roba tiempo para desarrollarnos como nosotros quisiéramos, bien artísticamente, bien mentalmente,etc.... Pero claro si no trabajas no comes... Somos parte de este sistema, empleado de esta Fábrica de Idiotas.
Fuente: http://elsolfanzine.blogspot.com/2010/09/fabrika-de-idiotas.html
Baterías que se 'mueren' a los 18 meses de ser estrenadas, impresoras que se bloquean al llegar a un número determinado de impresiones, bombillas que se funden a las mil horas... ¿Por qué, pese a los avances tecnológicos, los productos de consumo duran cada vez menos?
"Comprar, tirar, comprar"; un documental que nos revela el secreto: obsolescencia programada, el motor de la economía moderna.
Rodado en España, Francia, Alemania, Estados Unidos y Ghana hace un recorrido por la historia de una práctica empresarial que consiste en la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo porque, como ya publicaba en 1928 una influyente revista de publicidad norteamericana, "un artículo que no se desgasta es una tragedia para los negocios".
Fuente: http://elsolfanzine.blogspot.com/2011/11/comprar-tirar-comprar.html
Ayer tuve una interesante conversación. Bueno, en realidad la mayoría de los días tengo varias conversaciones interesantes, pero lo cierto es que de la de ayer pueden sacarse conclusiones... aplicables a muchos de nosotros. De un tiempo a esta parte, o quizá desde siempre, para estar en la cresta de la ola hay que ser un anti-sistema. O más bien, estar en contra de todo por sistema. Y yo me pregunto, ¿se puede estar completamente en contra de todo? Y si la respuesta es negativa, ¿de dónde sacan algunas personas la hipocresía necesaria para decir que lo están?
Por definición, no se puede estar en contra de todo. Presentaría un paradójico problema. Para muestra, un botón: no puedes estar en contra de las nucleares y querer cerrar las que hay en España por la histeria generada en la población a raíz de lo ocurrido en la central nuclear ("nucelar, se dice nucelar") de Fukushima, y al mismo tiempo estar en contra de cerrarlas, ya que se destruiría empleo. Oh, wait... ¿Eso no es lo que le está pasando al PP? Ay! Si es como lo que decía mi abuela cuando yo era pequeña: "nena, no se puede estar en el plato y las tajás". O lo que es lo mismo, los señores de la gaviota deberían de dejar de pensar en los votos y centrarse en hacer lo que consideren más adecuado para el futuro de España. Aunque, claro, visto desde esta situación habría que decirles que tienen que elegir obligatoriamente entre el plato y las tajás. Ya está claro que no se puede estar en contra de todo. Aquellos que dicen estar en contra de todo son o unos mentirosos o unos ilusos ignorantes. Sí, así lo digo. Ilusos ignorantes.
Luego nos encontramos ante unos sujetos que, en su gran mayoría, calificaría de hipócritas. Y me incluyo entre ellos, porque a veces es bueno hacerse una autocrítica, sacarse los ojos con un sacacorchos y torturarse al más estilo Saw. Pero hoy me conformaré con agredirnos (me) dialécticamente sobre nuestra posición con respecto al mundo y lo que hacemos con ella. Me refiero a los antisistema que critican el sistema establecido desde un ordenador, sentados en su casa bebiendo una Coca-Cola, con la calefacción (o el aire acondicionado, depende de la estación y el lugar del mundo) encendida, vestidos con unos vaqueros, o vestidos en general, de marca, teniendo un coche en el garaje, pensando en dónde salir mañana y qué tomar... Vamos, critican al sistema desde el cómodo sofá que les brinda el sistema que critican, el capitalismo. Muy malo, sí, horrible. Terrible. Pero no son (somos) capaces, ya no de salirse totalmente del sistema, ya que el capitalismo te persigue por cualquier lugar al que vayas (menos, quizá, en China, y no por mucho tiempo), sino de intentar renunciar todo lo posible a ese sistema que critican. No, es más cómodo sentarse a esperar que esto explote, que lo hará, y que otros se muevan por nosotros. Y mientras tanto, de boquilla, diremos que este sistema es una mierda, mientras damos un trago a nuestra Coca-Cola.
Sin tan poco nos gusta esto de verdad, y no por hacernos los guays, cambiémoslo.
Fuente: http://ceropatos.blogspot.com/2011/03/anti-todo-o-los-ideologos-hipocritas.html
Mi edificio tiene una de las cosas más molonas que puede haber en un edificio. Os preguntaréis qué es, claro. No os preocupéis, que no he venido a crear expectación para que luego no pase nada, eso ya lo hacen en películas como Paranormal Activity. No os voy a dejar con la intriga. Lo que tiene mi edificio es...
... una puerta! Pero una puerta molona. Tiene su maneta para abrir, sus barrotes y su cristal para que desde dentro se vea la calle. Y en el cristal está lo interesante de la puerta. Es un cristal espejo, como los que aparecen en las películas policíacas cuando están en la sala de interrogatorios. Este tipo de cristal da pie a situaciones muy divertidas.
No sé qué tienen los espejos que atraen nuestras miradas como la miel a las moscas. Pero es pasar por delante de uno y nos transformamos en Narcisos - unos con más belleza que otros - que admiran su imagen como en agua cristalina y la retocan de los modos más variados.
En mi experiencia como moradora de postigo habitual - cosas de la gente con pareja, que pasan en esos lugares un tiempo extenso - he visto todo tipo de especímenes a través del cristal que llamaremos veopafuera-túnopadentro. Haré un pequeño repaso:
- Transeúntes que pasan sin más: sí, esta gente no aporta mucho a este post. No miran alrededor y se limitan a pasar, con mayor o menor prisa, por delante de la puerta del edificio. Gente aburrida para los observadores a través del veopafuera-túnopadentro.
- Los reojillos: es el tipo más normal de persona que pasa por delante de mi puerta. Lo de normal viene porque, según la campana de Gauss, es lo que más veces se repite. Es más, yo misma lo hago cuando paso por lugares donde mi bello rostro se refleja: miro mi propia imagen de reojo, sin pararme siquiera, y si veo algo fuera de su sitio, lo coloco disimuladamente con un movimiento rápido e imperceptible, al más puro estilo ninja.
- Los notengonadamejorquehacer: estas personas son las más divertidas de todos los grupos. De hecho, esta mañana he tenido la suerte de disfrutar de la función de uno frente al veopafuera-túnopadentro. En esta ocasión, un hombre de unos 40 años, gafas de sol y pinta de chulo se ha parado frente a la puerta y ha empezado a mirarse, remirarse y creo que a autofelarse con la mirada. Sus gafas de sol no ocultaban que estaba mirándose en el veopafuera-túnopadentro, ya que es eso o que estaba mirando el buzón de la publicidad. Tras aprenderse cada grano de su cara, se ha murmurado algo a sí mismo - o al duende de su hombro - y ha hecho el típico gesto con el dedo de "me estoy limpiando la babilla" o de "mira como molo, yo también bebo Martini". Cuando por fin se ha marchado, no he podido evitar estallar en una risa nerviosa e incontrolable que casi hace que muera por ahogamiento.
Lo que más me gusta de los notengonadamejorquehacer es que llega un momento en el que, mientras los estás observando, se aparece el Homer malo en tu hombro y te susurra "abre la puerta y haz que se muera de la vergüenza". Y reconozco que alguna vez he hecho caso de esa sugerencia y la cara de la gente que se cree de repente sorprendida en plena faena de autocontemplación es una de las cosas que más gracia me hacen del mundo. Llamadme cruel si queréis.
Entre los notengonadamejorquehacer me he encontrado gente de todas las edades haciendo las cosas más variopintas. Entre las que ahora se me ocurren: adolescentes retocándose el maquillaje, canis peinándose durante más de cinco minutos y fumando porros, chicas que se dan las últimas pinceladas antes de ponerse en una esquina...
En fin, estas son algunos de los tipos de personas que han posado frente al veopafuera-túnopadentro. ¿Y tú de qué eres?
Fuente: http://theoriginofchaos.blogspot.com/2011/11/cosas-molonas-de-mi-edificio.html#more
Enroscado en la barra del metro, observaba como sus ojos se deslizaban de forma rápida por las letras de la página. Sin ansiedad manifiesta, pero con avidez, devoraba las palabras hasta terminar una página, y otra, y otra. Su disfrute era evidente, y el ruido ambiental parecía no perturbarla. Quizá porque cubría sus orejas con unos cascos que debían aislarla totalmente del mundo.
Tenía curiosidad por saber qué tipo de sonidos, o de música, llegaba directamente al cerebro de la chica, y qué imágenes creaba en su mente en combinación con las palabras. Puede que fuera una historia emotiva acompañada de una melodía a piano que la estuviera rasgando por dentro. También podía ser una historia de aventuras en lejanas tierras imaginarias y que la música más épica sonara en sus auriculares animando el avance de la narración. Por qué no, podía estar escuchando funk mientras leía un relato erótico.
Tras pensar en todas las combinaciones posibles, la chica aún seguía en el mismo sitio, leyendo con el fervor. Empezó a preguntarse qué estaría leyendo. La música no era más que un acompañamiento que reforzaba el placer, pero con lo que ella estaba disfrutando de verdad era con ese libro. Miró la cubierta y un sentimiento de decepción surgió de unas sinápsis neuronales provocadas por el hecho de que un folio en blanco cubría la portada del libro. ¿Qué tenía ella que esconder? El libro puede que no fuera tan maravilloso como había imaginado. Pero, ¿y si lo era?
El desconcierto y una potentísima curiosidad, sólo refrenada por la vergüenza que hubiera sentido preguntándole a ella por lo que leía, le acompañaron durante todo el trayecto. Ella bajó del metro tras poner en el libro un marcapáginas con una rosa dibujada, que había sacado del bolsillo trasero de su pantalón, y él no logró liberarse en todo el día del deseo de saber qué libro se escondía bajo el inocente aspecto del folio en blanco.
Fuente: http://theoriginofchaos.blogspot.com/2011/11/la-cubierta.html#comment-form
